Despedida a un amigo riobuenino
Sin lugar a dudas, el que inmediatamente llamó la atención de todos fue Felizardo Rodolfo Bahamondez Silva, un gordito de ojos saltones cara redonda y mirada afable que contestó, "presente querido profesor", lo que provocó una distensión inmediata de todos los que allí estábamos.
Con esto inmediatamente adquirió el título de presidente de curso, cargo que en primera instancia rechazó porque tenía que trabajar para conseguir algo para su querida Feria Libre de Río Bueno. Feria que espero desde ahora lleve su nombre.
Ya en su cargo pusimos manos a la obra, primero, nuestra peña, luego el huetripantu, nuestras reuniones de apoderados, en las cuales los alumnos adultos invitaban a sus hijos y familiares para que los representen y en dónde tu adorado Quitito preguntaba ¿cuántas anotaciones negativas lleva mi papá? Y así, tantas actividades que están guardadas en la memoria de todos los que pisaron las aulas de tu colegio, querido amigo.
Estimado Felizardo Rodolfo Bahamondez Silva, sin dudas que tus padres no se equivocaron en llamarte así. Son muy pocas personas que le hacen honor a su nombre, pero tú fuiste feliz todos los días de tu vida, y tu felicidad la contagiaste a todo un pueblo, pueblo que se volcó a darte un último adiós.
Hoy estarás ausente con tu cálida voz y simpatía en nuestras licenciaturas. Hoy estarás ausente cada vez que junto a mi familia compremos en el Supermercado El Campesino. Hoy estarás ausente moviendo tu mano y saludándome al aire cada vez que pasaba por fuera de tu Radio Rayén.
Sin embargo querido amigo, siempre estarás presente en la sala de clases de mi corazón.
Con esto inmediatamente adquirió el título de presidente de curso, cargo que en primera instancia rechazó porque tenía que trabajar para conseguir algo para su querida Feria Libre de Río Bueno. Feria que espero desde ahora lleve su nombre.
Ya en su cargo pusimos manos a la obra, primero, nuestra peña, luego el huetripantu, nuestras reuniones de apoderados, en las cuales los alumnos adultos invitaban a sus hijos y familiares para que los representen y en dónde tu adorado Quitito preguntaba ¿cuántas anotaciones negativas lleva mi papá? Y así, tantas actividades que están guardadas en la memoria de todos los que pisaron las aulas de tu colegio, querido amigo.
Estimado Felizardo Rodolfo Bahamondez Silva, sin dudas que tus padres no se equivocaron en llamarte así. Son muy pocas personas que le hacen honor a su nombre, pero tú fuiste feliz todos los días de tu vida, y tu felicidad la contagiaste a todo un pueblo, pueblo que se volcó a darte un último adiós.
Hoy estarás ausente con tu cálida voz y simpatía en nuestras licenciaturas. Hoy estarás ausente cada vez que junto a mi familia compremos en el Supermercado El Campesino. Hoy estarás ausente moviendo tu mano y saludándome al aire cada vez que pasaba por fuera de tu Radio Rayén.
Sin embargo querido amigo, siempre estarás presente en la sala de clases de mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario