martes, 8 de febrero de 2011

LAS TARJETAS DE CRÉDITO

.-                                                   ÉSTE PRECIO ES CON TARJETA.
Jaime Bórquez Zuñiga
El fin de semana recién pasado, como muchos otros y empujado por la vorágine de Liquidaciones en el comercio local, concurrí junto a mi familia a la ciudad de Osorno en el Sur de Chile. Después de haber caminado por sus calles y  haber degustado mi dosis mensual de comida chatarra, entramos a una de la grandes Multitiendas existentes en la ciudad.
La intención era comprarle un artilugio a mi mujer a   quien se le acerca rápidamente su cumpleaños, miramos por aquí y por allá, hasta que en un extremo de un escaparate encontré lo que buscaba. Nos atendió un joven muy simpático que sin más nos mostró todas las bondades del producto: marca, procedencia, respaldo, servicio técnico, etc. Llegando a un entendimiento mutuo; era el producto indicado para el gusto de mi señora y especialmente para las “lucas” en efectivo que portaba.
¡Me gusta el de color rosado! - le dije muy seguro al vendedor.
¡Muy bien señor! – me contestó,¡ voy a bodega y se lo traigo!
En el intertanto fui sacando uno a uno los billetitos arrugados del bolsillo de mi pantalón, hasta que tuve la cantidad marcada en el precio. Llega el vendedor, le entrego el dinero y escucho de su boca algo que aun me da vueltas en mi cabeza: “SEÑOR, ÉSTE PRECIO ES CON TARJETA”. Honestamente dicha frase no era parte de mi vocabulario, como los ya conocidos, ¿dona parte de su vuelto? o ¿acumula puntos?, a los que nos tienen  acostumbrados los Supermercados de nuestro país. Fue algo que me dejó atónito, impertérrito, estupefacto, el vendedor  me decía, si no tienes nuestra tarjeta no eres nuestro cliente, TÚ aquí no vales, tu  efectivo aquí no vale, “tu plata vale hongo”, la moneda de cambio de mi Multitienda es la tarjeta de color verde.
Sin más, agache la cabeza y como hombre educado que me considero, sólo atine a decir ¡No, muchas gracias, me voy a otra tienda!
Lo único que espero muy sinceramente, que cuando salga a comer junto a mi familia al Cavis de Humberto Burgos o donde La Quenita en Río Bueno, o en El Rincón del Marisco en La unión, las chiquillas que nos atienden no me digan: ¡señor dona parte de su vuelto!, ¡acumula puntos! o el precio de la Pichanga o el Mariscal es ¡sólo con Tarjeta!…

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