El Lunes, 04 de agosto de 2008.
Trabajo en el DAEM de la ciudad de Río Bueno, en donde mantengo comunicación a diario con niños y jóvenes que estudian allí. Después de haber conversado con un alumno por un problema particular, haber escuchado sus planteamientos y hacerle ver sin ninguna imposición, en base a criterios valóricos y experiencias que él puede mejorar una conducta puntual, y en respuesta escuchar “gracias tío” por preocuparse de mí, lo que hizo sentirme identificado con mi adolescencia. En la tranquilidad de mi hogar me puse a meditar sobre el hecho antes expuesto. ¿Cómo describir lo que sentía?, una mezcla de alegría y paz espiritual, una sensación nueva que sin duda me hacía sentir bien, ya que, en labores y trabajos anteriores esto nunca fue tan nítido. Sin mucha dificultad deduje que la necesidad y el deseo de apoyar y ayudar a las personas se forjaron en mis años de colegio, en mi querido colegio San Mateo de Osorno, sin duda lo que yo hice por mi muchacho lo hicieron conmigo, diferentes personajes de aquellos años, que perdían la calidad de “profes” y adquirían la calidad de amigos. Además se me vino a la memoria que hace poco tiempo me reencontré con mis compañeros del cuarto medio B” promoción 1984. Primero en una misa en la capilla del colegio, oficiada por el padre rector, debido a la inesperada y repentina partida de nuestro amigo Marcos “pollo” Barrientos, muy dolorosa para nosotros, posteriormente pasamos a la sala de clases que compartimos por tantos años y en donde el bedel del curso una vez más pasó lista. Había médicos, ingenieros, empresarios, funcionarios fiscales, profesores y empleados de diferentes empresas, un poco más viejos, con abdómenes más prominentes, calvicies incipientes y amenazantes manchones de canas. Sin embargo los títulos profesionales y las actividades del diario vivir desaparecieron ya que, los que estábamos sentados en las sillas de nuestra sala volvimos a ser: el enchufe, el conejo, el cabezón, el cara de papa, el loco, el mono, el huaso, sopita, chicote, chañaca, el guatón, sady, kicho, el flaco, el chongo, el perro, el chino, dimi, la fufurufa, jorongo, manito, el mane, righo, lelo, el alemán, Koke , lamparita, zizo y chupette. Creo fehacientemente que en la vida no hay nada más lindo y enriquecedor que tener la oportunidad y la suerte de hacer lo que a uno le gusta, empeñando todo el corazón en ello, como mi querido colegio lo hizo conmigo, en donde entre para Aprender y salí para Servir como modestamente lo pretendo hacer con mis alumnos.
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